Esquizoide

Esquizoide

Esto no es real... no puede ser real... El mundo se ha llenado de estructura: días, horas, minutos, segundos, meridianos, latitudes, estratos, magnitudes, distancias, gravedades, naciones, ideologías, sistemas, comienzos/finales, interior/exterior, sujeto/objeto, real/imaginario, amor/odio, adentro/afuera, escotomizar, dividir, partir...

¡bull shit!

¡renuncio!

Lo único real para mi es lo que imagina mi mente y el mundo ha creado una telaraña laberíntica, limites invisibles de ilusión cartesiana, atrapados en la prisión de la dualidad, líneas fronterizas que no son naturales, convencionalismos que crean la apariencia de lo real... linderos que rompen el flujo continuo de la energía, que no reconoce barreras, ni tiempo fraccionado... solo fluye hacia donde encuentra espacios abiertos...

Si, se que estoy enfermando, mi mente esta perdiendo los limites, mi espíritu se esta liberando... Se que estoy saltando al vacío, transgrediendo las demarcaciones... bordeando la periferia de la razón... escapando de esta pesadilla...

Estoy enloqueciendo... La libertad me tiende su mano cálida, el viento me invita a volar, los pájaros cantan para mi, la naturaleza me abraza con su belleza, los ríos me susurran secretos, el sol me traspasa, las estrellas me hablan sin voces y me cuentan historias de universos y dimensiones insospechados, de paraísos no explorados, de colores desconocidos, de territorios por imaginar, de inmortalidad y transformación....

Mis pasos caminan sin prisa... sin rumbo, sin agenda... el tiempo se desarticula...

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El caminante en el desierto



El caminante en el desierto

Lo perseguía un coro de ruinas y fantasmas; sus creencias derruidas, sus ídolos caídos,
la eternidad convertida en burda fantasía, los falsos dioses inmortales extintos en su propia utopía.
La memoria devoraba la mente del caminante, como un eco persistente y obsesivo,
hería su presente y su futuro, con los garfios afilados del pasado.

Cansado de todo y de todos, el caminante se internó en el desierto,
seguía tan solo sus automáticos pasos, sin atreverse a ponerle fin a sus días.
Así caminó por días, que después se convirtieron en semanas... y años.
Solo caminaba y caminaba sin esperar llegar a ningún lugar...

Cuantos sueños de lo excelso vendidos, cuantos juegos de la mente interpretados.
Repetir la hipocresía del ego hasta la náusea, hasta que el alma se llena de cansancio.
Cuando sentir es solo dolor que aniquila, y el corazón se seca como los huesos,
siempre aparece el último estertor del misterio, y la vida se desnuda en su naturaleza.

Un día ya casi delirando, sin detener su pesado y monótono paso,
con el sol de medio día en el rostro y una sed infinita en el alma,
alzó su cabeza hacia el cielo cuestionándole:

-¿¡Hasta cuando!?

-¿Quién eres?
Le pregunta el silencio que parpadeaba en el desierto.

-Soy solo inercia.
-¿Inercia inútil?
Murmuraba el río cercano mientras corría sin parar.

-He perdido mi rumbo.
-¿Y a donde quieres ir?
Le susurraba el viento caprichoso.

-Creo que ya no me queda nada por hacer.
-Pero aún estás vivo.
Le aclaraba la roca cercana esculpida por los siglos.

-Mis sueños se han detenido.
-¿De que sueños hablas?
Le preguntó la montaña escarpada.

-Nada es como debiera.
-¿Estas seguro de eso?
Le increpaba la serpiente mientras se arrastraba.

-Nada es real, solo el dolor.
-¿Y que es para ti el dolor?
Le preguntó la arena del desierto golpeando su cara.

-A veces es no sentir nada, ni importarle a nadie.
- ¿Acaso crees que el universo se mueve porque le importa a alguien?
Le dice el Sol mientras calcinaba el suelo que pisaba y su cara.

-Ya. Creo que empiezo a entender...
-¿De que te sirve tu astucia si se vuelca contra ti mismo?
Le cuestionó el coyote, clavándole la mirada.

-Siento que algo crucial me falta.
¿Crees que podría yo volar si no confiara en mis alas?
Le interroga el águila sobrevolando por su cabeza.

El caminante, pensativo, guardó silencio.
Fue disminuyendo su paso hasta detenerse.
La sombra de una nube lo cubrió y comenzó a llover encima de él.
Sorprendido extendió sus brazos, y extático sentía la abundante lluvia.
Era como si el aguacero fuese el llanto acumulado de sus propios ojos.
Emocionado cayó de rodillas. Se sintió abrazado por su entorno.
Volteó buscando a sus amigos del desierto, pero ya no estaban.
La lluvia cesó luego de una hora. Ahora todo parecía en calma.
Volteó hacia abajo y se vio a si mismo reflejado en el agua anegada.
Su imagen sonrió en el espejo líquido y le dijo:

-¿Preguntabas hasta cuando? ¡Éste es el momento!

El caminante del desierto se levantó decidido,
comprendió que había encontrado su propia voz
y con una convicción no antes sentida, dijo en voz alta:
-¡La inercia se acabó. Ahora sé hacia donde quiero ir!

Y con paso firme, se retiró de su propio desierto…

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Music: Thy Veils live at Mike's Earshot

Morir mil veces

Arte: Caleb O´Connor


He muerto en la soledad fría
cuando penetra y hiere hasta los huesos
He muerto con la noche cada día
cuando mis ojos se cierran abandonadose al misterio
He muerto en el silencio
cuando la verdad quema aprisionada en la garganta
He muerto en el desamor
que pulveriza la sangre y los latidos
He muerto en la impotencia
cuando la injusticia se ensaña con los niños
He muerto en la crueldad del mundo
bajo la mirada indolente de dioses apáticos
He muerto en el dolor
que traspasa la piel y rasga el alma
He muerto en la desesperanza
cuando la realidad ha pisoteado mis mejores sueños
He muerto con el tiempo
que lacera mi cuerpo y mis sentidos
He muerto en mi organismo
en la constante impermanencia de mis células
He muerto con mi gente
cuando se marchan dejando su vacío
Me preguntas Muerte si te temo
cuando ya he muerto poco a poco una y mil veces
¿Es que acaso no ves claramente?
Sobre tu reino he arado mi camino
y así seguiré
sembrando vida en tus dominios...


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Música: Djivan Gasparyan - Eshkhemed
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El Amor: signo y designio.


Llegas a mi...
como viento envolvente,
que fluye voluntarioso,
como murmullo cálido,
de aliento que insufla vida,
a través de las hojas secas,
en mi bosque silencioso,
atento ya solo al sonido,
de animales y bichos nocturnos,
despertando memorias latentes,
de sueños forestales dormidos,
en un territorio desolado,
que ya se perdía en el olvido...

Me llamas...
con resonancia de caracola,
con fértil voz que abre mis accesos,
como el eco enamorado
de un poema perdido,
que desanuda en rizomas,
viejos nudos gordianos.
Con palabras líquidas templadas,
que despiertan mis sentidos,
rescatando el símbolo y signo,
del amor y sus dominios,
que en la brega se perdieron ,
entre el polvo del camino...

Eres...
El misterio del amor que se revela,
en el dulce canto del tiempo destilado,
el poliédrico vitral multifacético,
donde todos mis secretos se reflejan.
Eres miel y veneno de mis noches,
el soma que alimenta mi deseo,
en ti mueren todos mis límites,
entre caricias y besos almendrados.
En el espacio ingenioso y sutil,
del sentimiento en un segundo eternizado,
la fricción del contacto húmedo,
nos proyecta a un universo erotizado…

Revives en mi...
Al centinela de lo imposible,
el ultimo augurio del destino,
como serpiente plateada de nubes,
que alimenta tus sórdidos delirios.
Soy blasón iridiscente de estigmas,
del ritual inmemorial de los opuestos,
piel de visón que se funde en tu cuerpo,
y perpetua la cauda de los sentidos.
Soy soñador de tus sueños virtuosos,
como escondido polizón de tu mirada,
penetrando audaz tus espacios interiores,
simbiotizamos el amor en nuestro abrazo...
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Poema simple de amor, para un amor profundo.



Amar sin palabras...
como se dibuja la aurora en el horizonte lejano,
desnudando el cielo, de las ultimas sombras de la noche...
como se entrega la espuma en la orilla del mar,
disolviendose en la arena...

Amar sin limites...
como el tañir de una campana,
que se funde con el viento para llegar lejos...
como el rio que fluye constante,
confiando en su fuerza y su rumbo...

Amar con ilusión...
como la promesa de las nubes,
sobre el valle seco y dormido...
como el vehemente juego de los niños en el parque,
con su equipaje de ilusiones en los bolsillos...

Amar con certeza...
como el insigne sueño de un visionario virtuoso...
que pacta realidades con el futuro...
como el agreste afinar de una orquesta lúcida,
preparando, una sinfonía majestuosa...

Amar...
Como tu me amas y yo te amo,
sin poses, sin condiciones, ni prejuicios,
como dos almas desnudas que se encuentran,
y sacian por fin su amor, su soledad y sus delirios.
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El Enterrador


El enterrador.

Hoy,
he deshojado el amor,
en cien funerales sin corte,
enterrando uno a uno
vestigios y reliquias,
desdenes y abandono,
de un amor sin eco,
sin reflejo, ni futuro...

Hoy,
mi árbol cesó su canto de pájaros,
atrapado en un sol frío que no ilumina,
que quema de soledad y vacío,
de desesperanza y dolor,
a un horizonte esmeralda,
que se mutó a ocre y añil
y que se curva sobre si mismo..

Hoy,
soy nigromante de la noche (mi noche)
enterrador de recuerdos y olvidos,
amortajado en la estasis del silencio,
en el estupor de la piel insensible,
me disuelvo en la niebla sigilosa,
infectado del sopor de la nada,
me sepulto a mi mismo...
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Mi cuarto oscuro




Mi cuarto oscuro es una enorme zona de exclusión.
Donde no habita el tiempo.
Muere la noche y el día.
Es flujo y mutabilidad.
Donde el conocimiento es polvo que nubla la visión
y la memoria un divertimento de los sentidos.
Percepción dorsal de alas invisibles.
Escafandra del silencio.
Esferas plateadas de tungsteno.
Un templo disonante donde se invertebra la realidad.
Aliento congelado de vida.
Espejismo de acrobático cosmos.
Catalogo francés del deseo.
Hoyos de turbulencia de carbón activado
Un lugar entre el placer y el dolor.
Metáfora del vacío pleno de posibilidades.
Donde no hay lugar para la duda
y desaparecer es una posibilidad
Donde el futuro se evapora en el continuum del eterno presente,
y mi mente es el factor de interferencia energética,
que evita la catástrofe resistiéndose al caos.
Mi cuarto oscuro es un lugar, en el que nadie se atreve a entrar
Un territorio donde solo yo, puedo soportar habitar.
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Libre e inmortal



Desterrado y condenado por los dioses,
a universos de contraste e infortunio,
arrastré en mi espalda las edades,
de memorias no entregadas al demiurgo.

En el algebra perfecta del esteta,
hoy yo tejo artilugios del espacio,
variaciones que se elevan victoriosas,
desbordando horizontes y facetas.

Cincelados arquetipos del pasado,
como rocas obscecadas de Sísifo,
hoy convergen tendenciosas a mi juicio,
a intentar encadenar mi albedrío.

En la inercia inmemorial de eternidades,
de pulsión de realidades que no mutan,
la prisión prefabricada para esbirros,
no detiene a mi alma que ya es libre.

No hay condena que limite mis dominios,
ni calabozo que encadene mis delirios,
explorando dimensiones con mi mente,
taladro códigos alienados de materia.

La invisible arquitectura de la nada,
es el reino donde preñan mis visiones,
donde masa y gravedad son solo tela,
donde hebra solitario, mi yo demiurgo.
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El espejo.


Recuerdas mi alma tus latidos,
cuando errabunda tu paso detuviste,
en la curva del camino confrontaste,
tiempo y viento ambos suspendidos...

arrobada te sentiste como en sueños,
contemplando sin piedad el infinito,
dos ojos cual portales te invitaban,
a robarte de la noche sus secretos...

tu mirada y corazón petrificados,
vaporosa vision que te sacude,
no conciben la imposible sincronia,
dos opuestos en un tiempo unificados...

cuanto amor e ilusión tu retuviste,
cuanto tiempo y soledad acumulados,
desesperanza que al final tiene su ocaso,
en el espejo del amor, tu me encontraste.
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El árbol seco

Solitario y estático en el bosque,
un árbol de frondoso fuste cruje.
Sus ramajes ya vacíos de su savia,
renunciaron a intentar tocar el cielo.

En el rito puntual del equinoccio,
del festín multicolor y arborescencia.
Nadie sabe el porqué de su abandono,
su desdén a nutrirse de la tierra.

Cuentan los ancianos una historia,
que una noche de mastines y locura,
una turba obedeciendo a un Torquemada,
en sus ramas perpetraron una infamia.

Como un árbol festivo del infierno,
de sus ramas pendían siete cuerpos.
Contemplando la muerte que anidaba,
la tristeza penetró hasta sus raíces.

En suprema convicción hacia la vida,
renunció a servir la cruel consigna.
Poco a poco comenzó a llorar sus hojas
y en el otoño terminó con sus centurias.

En las noches vestidas de neblina,
sus ramas secas gimen con el viento.
En luz de luna posados en su brazos,
Siete cuervos inmortales montan guardia.
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Requiem Premortem



Cruda visión de ojos despiertos,
maldición de alma sin autoengaño
alucinación que emerge sin fiebre,
centinela silente de realidad sin velo

Quien velará a los vivos muertos
y precipitará su ocaso inminente?
nostálgicos seres que solitarios cargan
anticipadas losas con su epitafio

En que momento se extingue el fuego
el que alimenta el vórtice de los sueños?
la pira eterna de visiones proto,
el rizoma oculto de larvarias realidades

Porqué entregar tu voluntad a extraños
y traicionar tus primordiales sueños?
porque abandonas tu lucha interna,
y la permutas por sueños de opio?

Es la apatía la enfermedad de tu alma,
o acaso el miedo te paraliza?
porqué vives mientras el sueño emerge,
y petrifica tu alma cuando despiertas?

quién apagó tu libertad tan anhelada?
el supremo regalo a ti confiado,
y coloco cadenas a tu conciencia,
prisión perene de ideas foráneas

Sórdidas ondas de las campanas suenan,
penetran y llenan tu espacio vacio,
augurio inequívoco y crudo que anuncia,
tu inminente funeral tan dilatado

Nada dura para siempre es cierto,
tal ves no todo está perdido,
pues cuando la trama de la noche cae,
la promesa de un nuevo intento emerge.

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