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La corona dorada de la Luna




La Corona Dorada de la Luna

Esta noche oculta es el día
noche de esplendor señalado
es nítido signo del destino
la corona solar que unifica
clave cifrada de lo nuestro
el amor enlaza nuestro hado
halo dorado silente testigo
de estos versos unica clave
la conexión interna nos une
luna y sol ofician para dos
ardiente lumen de las almas
nos funde pasion de amantes
amalgama de diseños eternos



.

La orgía nocturna de las gárgolas




Centinelas estáticos de las sombras
vigilantes de sueños estratificados
nigromantes de magias olvidadas
atrapados en visiones monolíticas

En el contraste épico de luces y de sombras
bajo la danza cómplice de la niebla y de la luna
se revitalizan inervadas grietas y relieves
resucitando arquetípicos miedos del inconciente

Estirgas ominosos de colmillos afilados
entre cornisas y dinteles se agazapan
acechando en la negrura sigilosos
mesmerizando con las muecas de su rabia

En el capitel gótico la rosa de los vientos
se revuelve dubitativa con el aire caprichoso
las gárgolas en la penumbra cobran vida
y esclavizan al que caiga entre sus garras

El hechizo depredador de sus ojos voraces
de calcinada mirada y de fuegos fatuos
de umbríos pasados y tremebundas visiones
se alimentan de tus irracionales y oscuros miedos

Guardianes sempiternos en la orgía de la noche
el crepúsculo les marca la hora irremediable
la luz solar implacable les somete y los domina
cincelándolos de nuevo como efigies de lo inerte.

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Misteriosa semblanza al filo del insomnio




Misteriosa semblanza al filo del insomnio

Desde los vectores omnívoros de la mente,
dientes de león ingrávidos retienen el fiat lux,
flotando sobre el caprichoso viento de Eolo,
permutando esencias de lo efímero,
por codificadas semillas de recreación perpetua.

Abstracción tirana multifacética,
que permea y deshollina lo estático,
esporas como arpones en mis bordes encallan,
reensamblando ecos de melodías lejanas.

Conspiración de vibratos de frecuencia alfa,
trasvasan limites invisibles de lo imposible
y siento que algo más que sangre fluye en mi,
la identidad energética que se disocia de la forma.

La mirada en ciclópea unicidad se transforma,
multiplexando ratios de percepción exógena,
se reagrupa el universo fraccionado,
revelando la ecuación que es una sola.

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Perdido en Ti



Al encontrarte, me encontré,
pero me he perdido en ti…
En tus laberintos de placer,
de sensibilidad y de belleza…

Eres crisol de mi fuego cautivo,
me atrapas entre tus espacios,
dentro de ese profundo misterio,
que hay en el álgebra de tu cuerpo…

La armonía se expresa simbiótica,
en las diferencias de nuestros cuerpos,
la sensualidad fogosa nos secuestra,
desatando nuestros limites privados…

Nuestros besos como astrolabios,
escudriñan la intimidad ardiente,
bajo la profunda noche cómplice,
y la luz difusa de nuestro cuarto…

Te adueñas de mis sentidos,
destilando de la pasión el perfume,
tu ondulante y voluptuoso movimiento,
me incita erotizado a poseerte…

Cartografío con mi lengua tus regiones,
descubriendo curvas y contrastes,
el terciopelo sutil de tu piel sensible,
enciende y electriza mi irracional deseo…

Tu cabellera juega sobre mis ingles,
tu boca reclama más sangre sobre mi falo,
mi corazón responde acelerado al comando,
exponenciando potencia y hemodinamia...

Como cien caballos cimarrones,
que se vuelcan sobre ti en estampida,
penetrando los secretos de tu cuerpo,
bebiendo el cáliz de tus sabores…

Todo tu cuerpo encendido como una pira
se arquea en espasmos y contorsiones,
en el lenguaje abstracto de los gemidos,
nuestro perfecto éxtasis sincronizamos…

Desconectados del tiempo y el espacio,
entregados sin contenernos el uno al otro,
nuestras almas y cuerpos se fusionan,
estallando como explosión de supernova…
.
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Hallazgos del tiempo


Antiguos artefactos
artificios del ingenio
esquelón dentado.

Agoreros del pasado
de necrománticos velos
brotan del suelo

Reclamos del silencio
de olvidados ocasos
testigos del tiempo

Umbrales de la historia
de primigenios cielos
inmutables arcanos

Desafiadores de cronos
de invictos duelos
despiertan del sueño.
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Números imaginarios



Unos y ceros, ceros y unos
fracteo de firmamentos que algunos creen irreales
números imaginarios, que alguien imagina
que condensan la esencia de la materia que se aduna.

En la alfombra negra del espacio que no es espacio
sino contexto de interferencias y resonancias
se despliega la secuencia del juego que todos juegan
sin manual del usuario, desconociendo las reglas.

Caracoles de fuego que esparcen entropía y cálculo
donde los físicos se pierden entre magnitudes y vértigo
descifrando el misterio que fanfarrian los dioses.
dentro del arca esquiva de lo intangible y vacuo.

Los mortales no entienden de lo inmortal el sentido
del guerrero que juega tras el avatar recluido
formulado gambitos en la fragua de realidades
representando dramas, sátiras y comedias fractales.

La vida es un juego de preparación subjetiva
el fragor necesario para desarrollar en el alma el dominio
de habilidades mentales, emocionales y adaptativas
conquistando la llave del acceso al siguiente paso.

Donde los sueños y voluntades son creación inmediata
la dimensión del espíritu es el lugar que aguarda
hiper-espacio sin limites, la creación perpetua
en la conciencia infinita de todas las posibilidades.

En el juego que todos juegan, puedes ser lo que quieras
un inmortal dios milenario o un mequetrefe cualquiera.

¡ Solo juega ¡ ¡ pero juega con el corazón encendido ¡
.
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Bomba de huesos



Su andar es cauteloso y frágil,
ominosa y esquiva su mirada,
vientos de odio ondean su cabellera,
sudor frío en pleno sol ardiente.

En ella anidan todos los dolores,
la injusticia con su raza y su miseria,
entre pólvora y el polvo del desierto,
erosionan su razón y su esperanza.

La memoria poblada de sus muertos,
de sueños y cuerpos mutilados,
se desliza como sombra cautelosa,
arrastrando su cuerpo y su pasado.

En su vientre se aloja sórdido secreto,
como artificio presagiante del ocaso,
recorre túneles, corredores y pasadizos,
entre el bullicio citadino y sus afanes.

Con perfecto disfraz y algunos shekels,
entre comensales marcados de infortunio,
en el misadot sacia su ultima sed y hambre,
devorando también su tiempo y su futuro.

Inminente cae el ultimo grano de su destino,
en el reloj de arena de sus lunas palestinas,
con mirada enrojecida de odio y sangre,
grita su arenga y se inmola estallándose.

Bomba de huesos que desarticula el espacio,
proyectando esquirlas óseas y fuego ardiente,
el caos centrífugo se esparce en un segundo,
arrasando indolente con destrucción y muerte.

Encrucijada histórica de inmemorial diáspora,
atrapados en la ambigüedad de reclamos justos,
los laberintos de la razón encuentran siempre,
la justificación exacta para perpetuar la guerra.

Y el mar rojo, siempre se torna más rojo…
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Dos Soles en el firmamento



En el espejo del silencio,
donde las sombras no se reflejan,
huyo de mi y de mis ojos,
acallando ecos estratificados
de memorias implantadas
en codificados genes
y memes evolucionarios.

La conciencia se desnuda de ropajes,
percibiendo con los ojos de lo observado,
bajo el cielo obstinado del universo,
desplegando renacimientos y ocasos en coda,
se revela el entramado impetuoso,
del contexto que da forma a la forma.

Los arquetipos inmanifiestos,
como centros atractores,
derivan el tiempo en deltas matemáticos,
secuenciando la totalidad en eventos,
generando el espacio y la historia.

En el libro supremo de los esquemas,
donde beben los profetas y visionarios,
fluyen imágenes del pasado y el futuro,
en el abrazo inevitable, de alfa y omega.

Las nubes de Oort se excitan temerosas,
en los bordes distantes de la heliósfera,
un antiquísimo viajero retorna,
emisario de destrucción y de caos.

Rayos gamma por doquier.
El sistema solar se alinea,
a la eclíptica de la espiral barrada,
mientras su galaxia Sagitario,
es devorada por la Vía Láctea.
Orión marca el momento,
del fin de un ciclo mayor,
Dos soles en el firmamento.
Una nueva hoguera se enciende.
Júpiter abre un portal de escape,
hacia las regiones del hiper espacio.

Cónclave de razas y civilizaciones,
observan el momento clave,
la tierra llora su suerte triste y cíclica,
mientras sorprendida observa
una intensa hiperactividad,
a lo largo y a lo ancho,
de su bóveda celeste.
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Tres aves en el umbral de la muerte




Aferradas a un cable de alta tensión,
en el ritual de pasaje de las aves que deciden su propio fin,
tres aves en el umbral de la muerte,
clavan su mirada perdida en el horizonte con desolación.
En ellas no queda más, que la espera del relámpago final,
el arco voltaico que termine por fin con sus días,
ahora llenos de vacío, dolor y frustración.

Bajo el cielo gris metálico de borrasca ensombrecido,
se escucha el triálogo fúnebre de sus últimos cantos.

El Halcón.
“Viví mis días enteros entregado con deseo y pasión,
me cubrí con la capa invisible del insomnio nocturno,
entregado al placer febril como kamikaze me arrojé,
sobre el fuego ardiente de su auto combustión de mujer,
disfrute de los sentidos la textura y fragancia de su ser,
cartografié con las alas del deseo toda su piel
y penetré obsesivo sus húmedos secretos hasta que me agoté.
Pero ella no estaba ahí…
Solo un abismo profundo y frío que hirió de muerte a mi pasión dolida”


La Astrapia
“Desplegué mis largas alas de ilusión multicolor
y recorría horizontes lejanos de promesas y quimeras.
Sobre territorios de ensoñación y fantasía me remontaba,
con vuelo grácil que a sus ojos tristes motivarla intentaban.
Tejía urdimbres de cantos, imágenes y magia,
de cielos sutiles abonados con esperanza…
Pero ella no veía…
Su mirada perdida en si misma, hirió de muerte mi ilusión creadora”

El Quetzal
“Sobre el paraíso de bosques fértiles de esplendor y de belleza,
ofrecí mi canto pleno de sonoridades y variantes.
Con las alas de mi amor para ella yo construía,
la prometida tierra llena de fragancias y datura.
Reinvente la sinfonía de la tierra y la natura
y un coro de ángeles y devas me seguían…
Pero ella no escuchaba…
Ensordecida por la estridencia interior de su pasado oscuro,
Ignoró el sonido armónico que se ha perdido en el vacío.”


El ave Fénix ya no puede resurgir de nuevo,
la pasión, la gracia y el fuego se han marchado,
se han retirado a morir sin esperanza, sin anhelos,
renunciando a la simbiosis que animaban,
el corazón inmortal que ahora muere,
infectado de tu ausencia y de la nada.
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El oráculo estelar








En mis noches de desierto,
de escarpados riscos,
de vientos murmurantes,
de lunas sigilosas.

Se despliega en caravana,
la procesión de estrellas,
el aullido de mis sombras,
el lamento del silencio.

Enfrentado contra el cielo,
mi mirada como sonda,
cuestionaba mis dilemas
al oráculo celeste.

El enigma de la noche,
cual reciprocante espejo.
activaba mis neuronas
en sinápticos destellos.

Despertando las memorias
de fantasmas de lo eterno,
hibridando una respuesta
retumbó una voz sin tiempo.

"La respuestas en el cielo,
ahí están para el que observa,
solo hay que saber formular,
las preguntas correctas."
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Encuentro crepuscular




En el momento crepuscular,
del ocaso de mis noches,
y el amanecer de tus días…
se formula nuestro encuentro,
en la fragua metafórica de dos espacios,
dos territorios interiores que convergen
y colapsan el tiempo en el hechizo,
dos corazones solitarios que se encuentran
en el meridiano perfecto del deseo.

Te adivino y te percibo desde lejos
en el lugar común de los tránsfugas de lo ordinario,
de los Prometeos que retornan del fragor de lo adverso.
hierofantes de misterios ancestrales,
caminantes de senderos sin retorno,
de bifurcaciones que flagelan voluntades,
de convicciones que templan el espíritu.

Ahí donde terminan los sueños de opio de la razón,
inicia el camino a la libertad sin prisa, sin agenda,
el alma se mueve como sutil viraje de cardumen
en el lago cristalino del templo de los ojos.

Ahí te espero y me esperas,
mis continentes retienen tu mar profundo y vasto,
y reclamo las caricias y secretos de tu piel,
los deseos mas privados de tu cuerpo.

Escucharé tus noches de silencio,
las historias sin fin de tu memoria,
y trenzaremos nuestros sueños con pasión
reescribiendo el verso primo del libro de Taliesin.
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Olvido



Ahora,
que nuestro camino
se volvio plural y silencio,
adagio de lo imposible,
historia sin futuro, sin epílogo,
me pides que te olvide,
que convierta mi amor
en sombra de la nada,
en fiebre ignorada,
en lagrimas de hielo,
que inaugure la ausencia,
la sed de la memoria,
la presencia del vacío,
la ceguera de mi mirada,
la negación de lo vivido.

¿Como olvidarte
si en mi oscuridad
llenas de ojos la noche,
y cada estrella me observa
reconstruyendo tu mirada?
¿Como olvidarme de ti,
si el sonido de tu voz,
secuestraba el silencio,
y lo tejía de rapsodias?
¿Como olvidarme de tu piel
Si en el abrazo desnudo
perdía su identidad etérea
y se fundía con la mía?
¿Como olvidarme de tu olor
si despertabas mis memorias,
las mas sutiles y escondidas,
que olían a bosque húmedo,
a tarde de abril, a poema de amor
a fruto prohibido?

¿Puedo acaso engañarme,
pensar que fue un sueño,
enterrarlo en el inconciente,
volverlo un símbolo dormido?
Tal vez fue tan solo un espejismo,
una alucinación del corazón,
un desvarío de la mente,
un eclipse del dolor,
una flor en el desierto.

Tal vez… Tal vez…
.
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La mujer flotante



Te amé en el reflejo de tus sombras,
en los ecos destilados de mi canto,
y teñí en mis sueños con la niebla,
la esperanza de un futuro obnubilado.

Me perdí en el vitral inerte y policromo,
de tus ojos de tragedia inconcebible,
de dolores milenarios adheridos,
tatuados en tu alma sin olvido.

Quise ser el corazón que despertara,
la pesadilla oblicua entre tu sueño y la vigilia.
Te vi. flotante en el lago de la muerte,
tus cabellos estallados en el agua.

Bese tus labios de profundo carmesí,
y acaricié tus brazos con heridas cuneiformes,
te vestía indolente el manto de la noche,
las estrellas, la luna y el misterio.

Cerré tus ojos que llameaban infinito,
el silencio me cubrió con su nostalgia,
en el profundo estupor de lo irremediable,
un grito ahogado congelaba mis lamentos.

Llegué muy tarde a comprender el crucigrama
de un corazón de crisálida atrapada,
entre las capas duras del infierno,
de un gran amor herido por el duelo.

Que maldición tan terrible me ha atrapado,
en un amor que perpetua el desconsuelo,
en la ironía interminable de la vida,
mi corazón condenado al mismo infierno.

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Poesía antípoda: etnoziroh ed roma


etnoziroh ed roma
aletse ut a osap nerba
saucilbo saigetartse

ajorrarfni anretnil
erepse ed soña sol
ograma zilác le

elbmasne otcefrep
oledom etnadrocnoc
atcefrep airtemisa

etnoibmis ed nózaroc
sereihda em et res im a
azelleb acitétsea



etnoziroh ed roma


amor de horizonte



aestética belleza
a mi ser te me adhieres
corazón de simbionte.

asimetría perfecta
concordante modelo
perfecto ensamble

el cáliz amargo
los años de espera
linterna infrarroja

estrategias oblicuas
abren paso a tu estela
amor de horizonte

El carrusel encantado


Gira y gira perenne
el carrusel encantado
de inercia obsesiva
de utopías clonadas

La música estridente
sátira de la alegría
esconde tu maquinaria
de alevoso dinamo

Arcaica manufactura
que ciclas los sueños
en la hégira inútil
de tu fuerza centrípeta

Arriba y abajo
corceles petrificados
en juego gravitatorio
arrullan tu mente

El sistema no cambia
tan solo muda su fachada
renovadas melodías ocultan
su anacrónica maquinaria...
.
.

Eclipse de luna


Como explicar lo inexplicable,
el dulce misterio de lo intangible,
la sinrazón de un sentimiento,
que brota libre sin un recato.

Como defender lo indefendible,
blandir la espada contra mi mismo,
aniquilar un corazón que por ti late,
que te esperó paciente toda la vida.

Como negar lo innegable,
si el amor me brota por todos lados,
como una hoguera que se alimenta,
de cielos nuevos y de belleza.

Como eludir lo ineludible,
la convicción que desde adentro aflora,
un torbellino que todo arrastra,
una pasion que no tiene mengua.

Como nombrar lo innombrable,
si decir te amo no es suficiente,
si las palabras se quedan cortas
y pronunciarlas es un dilema.

Como decir lo indecible,
que te pertenezco y me perteneces,
que no hay nada mio que no sea tuyo,
ni sueños buenos que no te incluyan,

Como aplazar lo inaplazable,
un corazón que desespera,
que se consume a fuego lento,
por demostrate cuanto te ama.

Como olvidar lo inolvidable,
el cielo abierto que hay en tus ojos,
el rubor rosado de tus mejillas,
la soledad interior que arde en llamas.

Como codificar lo incodificable,
y decifrar lo que ya es cristalino,
imaginar que tu no existes,
y que nunca fuimos uno.

Como eclipsar un sol radiante,
pretender encerrarlo con un puño,
podrían acaso ellos nublar tu luna,
con la espesa niebla de su negrura?

.

El Amor: signo y designio.


Llegas a mi...
como viento envolvente,
que fluye voluntarioso,
como murmullo cálido,
de aliento que insufla vida,
a través de las hojas secas,
en mi bosque silencioso,
atento ya solo al sonido,
de animales y bichos nocturnos,
despertando memorias latentes,
de sueños forestales dormidos,
en un territorio desolado,
que ya se perdía en el olvido...

Me llamas...
con resonancia de caracola,
con fértil voz que abre mis accesos,
como el eco enamorado
de un poema perdido,
que desanuda en rizomas,
viejos nudos gordianos.
Con palabras líquidas templadas,
que despiertan mis sentidos,
rescatando el símbolo y signo,
del amor y sus dominios,
que en la brega se perdieron ,
entre el polvo del camino...

Eres...
El misterio del amor que se revela,
en el dulce canto del tiempo destilado,
el poliédrico vitral multifacético,
donde todos mis secretos se reflejan.
Eres miel y veneno de mis noches,
el soma que alimenta mi deseo,
en ti mueren todos mis límites,
entre caricias y besos almendrados.
En el espacio ingenioso y sutil,
del sentimiento en un segundo eternizado,
la fricción del contacto húmedo,
nos proyecta a un universo erotizado…

Revives en mi...
Al centinela de lo imposible,
el ultimo augurio del destino,
como serpiente plateada de nubes,
que alimenta tus sórdidos delirios.
Soy blasón iridiscente de estigmas,
del ritual inmemorial de los opuestos,
piel de visón que se funde en tu cuerpo,
y perpetua la cauda de los sentidos.
Soy soñador de tus sueños virtuosos,
como escondido polizón de tu mirada,
penetrando audaz tus espacios interiores,
simbiotizamos el amor en nuestro abrazo...
.
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El Enterrador


El enterrador.

Hoy,
he deshojado el amor,
en cien funerales sin corte,
enterrando uno a uno
vestigios y reliquias,
desdenes y abandono,
de un amor sin eco,
sin reflejo, ni futuro...

Hoy,
mi árbol cesó su canto de pájaros,
atrapado en un sol frío que no ilumina,
que quema de soledad y vacío,
de desesperanza y dolor,
a un horizonte esmeralda,
que se mutó a ocre y añil
y que se curva sobre si mismo..

Hoy,
soy nigromante de la noche (mi noche)
enterrador de recuerdos y olvidos,
amortajado en la estasis del silencio,
en el estupor de la piel insensible,
me disuelvo en la niebla sigilosa,
infectado del sopor de la nada,
me sepulto a mi mismo...
.
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Mi cuarto oscuro




Mi cuarto oscuro es una enorme zona de exclusión.
Donde no habita el tiempo.
Muere la noche y el día.
Es flujo y mutabilidad.
Donde el conocimiento es polvo que nubla la visión
y la memoria un divertimento de los sentidos.
Percepción dorsal de alas invisibles.
Escafandra del silencio.
Esferas plateadas de tungsteno.
Un templo disonante donde se invertebra la realidad.
Aliento congelado de vida.
Espejismo de acrobático cosmos.
Catalogo francés del deseo.
Hoyos de turbulencia de carbón activado
Un lugar entre el placer y el dolor.
Metáfora del vacío pleno de posibilidades.
Donde no hay lugar para la duda
y desaparecer es una posibilidad
Donde el futuro se evapora en el continuum del eterno presente,
y mi mente es el factor de interferencia energética,
que evita la catástrofe resistiéndose al caos.
Mi cuarto oscuro es un lugar, en el que nadie se atreve a entrar
Un territorio donde solo yo, puedo soportar habitar.
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Libre e inmortal



Desterrado y condenado por los dioses,
a universos de contraste e infortunio,
arrastré en mi espalda las edades,
de memorias no entregadas al demiurgo.

En el algebra perfecta del esteta,
hoy yo tejo artilugios del espacio,
variaciones que se elevan victoriosas,
desbordando horizontes y facetas.

Cincelados arquetipos del pasado,
como rocas obscecadas de Sísifo,
hoy convergen tendenciosas a mi juicio,
a intentar encadenar mi albedrío.

En la inercia inmemorial de eternidades,
de pulsión de realidades que no mutan,
la prisión prefabricada para esbirros,
no detiene a mi alma que ya es libre.

No hay condena que limite mis dominios,
ni calabozo que encadene mis delirios,
explorando dimensiones con mi mente,
taladro códigos alienados de materia.

La invisible arquitectura de la nada,
es el reino donde preñan mis visiones,
donde masa y gravedad son solo tela,
donde hebra solitario, mi yo demiurgo.
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